Pausa obligada, pero no pasiva (por Ferran Pons, Cardiólogo)

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Mucho tiempo sin escribir… Y por qué motivo?  Por no estar preparado para lesionarse tan pronto diría yo. Y también por la intención inicial de este blog de evitar la anécdota personal e intentar ofrecer datos lo más objetivos e útiles posibles.

Aún así me estoy dando cuenta de que practicar deporte tiene mucho que ver con emociones propias, expectativas y sensaciones. Por eso me atrevo a escribir lo que han sido estos últimos 4 meses, eso sí, de forma breve y huyendo de dramatismos innecesarios.

Pues bien… de un día para otro, a principios de diciembre, me sorprenden dos contratiempos. El primero, un dolor intenso en el ángulo superior interno de la rótula izquierda, que me impide incluso caminar a ritmo ligero. El segundo, una intensa sensación de rigidez en la zona lumbar , que llega hasta a impedir el descanso nocturno.

Se acabó correr. Se acabó entrenar como hasta el momento. Aun así, como tengo tendencia a ver el lado bueno de las cosas (en una profesión como la de médico, esto a mi me parece cuestión de pura supervivencia), me dije a mí mismo que esta sería una buena oportunidad para vivir, en mis propias carnes, lo que era un fisioterapeuta. Jamas me habían puesto la mano encima! Otro pensamiento interesante fue que por fin debería forzarme a entrenar adecuadamente, no sólo haciendo lo que me gustaba. En algún rincón de mi mente ya sospechaba yo que tenía demasiadas carencias…

Pero mentiría si no confesara que lo primero que ocupó mi mente fue descubrir el porqué me estaba pasando lo que me estaba pasando. Buscaba un desencadenante claro. Un agente maligno que hubiera incidido de forma directa y decisiva sobre mi rodilla y espalda. No hace falta decir que no lo he encontrado! Ambas lesiones han sido el resultado, a buen seguro, de malos hábitos enquistados. Mis visitas repetidas a la fisioterapeuta y a la osteópata no han hecho sino confirmarlo.

Me sentí como una máquina vieja y oxidada cuando fui a que me valoraran! Ya tengo mi edad, pero no pensaba estar tan estropeado… No tenía ninguna “pieza” en su sitio. Para citar los hallazgos más relevantes de una larga lista de disfunciones, os diré que mi movilidad pélvica en general era pésima, y que mi columna lumbosacra y dorsal baja parecían de hormigón armado por la nula flexibilidad que tenían. Casi podía dar gracias por mantener una postura erguida! Por no hablar de mi esternón y diafragma totalmente bloqueados. Pero no os alarméis, que aún sigo respirando…

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Trabajo muscular descompensado / ausencia de trabajo de compensación? Falta de estiramientos? Mala técnica de carrera? Pues yo diría que todo ello y muchas más cosas que me quedan por descubrir.

No me alargo más. Sólo comentar que tras varias sesiones de osteopatía (toda una sorpresa positiva) y de fisioterapia (sobre todo de terapia miofascial), estoy viendo el final del túnel. Me ha costado 3 meses empezar a mejorar, pero no podía esperar otra cosa tras años de maltratar mi cuerpo.

Vuelvo a correr, he empezado a nadar con regularidad, e incorporaré el trabajo en bicicleta próximamente. Las buenas sensaciones están volviendo. 

Eso sí, deberé incluir ejercicios preventivos a mi rutina y buscar ayuda para mejorar la técnica de carrera y nado, así como ser más exigente en mi forma de trabajar en el gimnasio ( debo realizar de forma pulcra y adecuada las sesiones ). De entrada me han recomendado la gimnasia abdominal hipopresiva. Las primeras sensaciones son buenas.  

Aquellos que todo esto ya lo teníais claro, tened paciencia conmigo: acabo de aterrizar en este mundo y aprender lleva su tiempo. 

Grandes lecciones que estoy sacando de todo esto:

– Uno: Me siento afortunado y hasta feliz de empezar a conocer mejor mi cuerpo y abrir la mente hacia un concepto de práctica deportiva más amplio y completo. Más saludable en definitiva! Mi admiración por aquellos profesionales que se dedican a la actividad física no ha hecho sino crecer aún más. Son auténticos agentes de salud.

– Dos: Si esto me ha pasado a mi que tengo un acceso directo a buenos profesionales del deporte… seguro que le pasa a mucha más gente! Tengo la sensación de que gran cantidad de gente está desorientada y desvalida ante el ejercicio físico. Intentaré por todos los medios acercar los conocimientos a los que lo necesiten. Sólo espero ser capaz de aprender lo suficiente de los que me rodean para hacerlo bien!

– Tres:  Sospecho que los contratiempos en el camino no llegan por casualidad. Transformarlos en oportunidades para mejorar no es una mala manera, a mi juicio, de afrontarlos. De momento me ha funcionado. Eso sí… espero no tener que volver a pasar por ello! 

Gracias de nuevo por llegar hasta aquí. Hasta la próxima!

PD: Quiero agradecer a Mia Morillo, Tamara Espinosa y Anna Escanilla (Fsioterapeutas las dos primeras y Osteópata la tercera, del Centro Sanitario Can Mora de Sant Cugat) su profesionalidad, consejos y excelentes manos. Gracias por vuestros cuidados vaya!

EL GRAN ENEMIGO DEL DEPORTE: EL TABACO (por Roser Manich, enfermera)

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Özil, Coentrao, Balotelli, Zidane, Usain Bolt, Lamar Odom. Todos ellos son nombres conocidos hasta por los más “desconectados” del mundo del deporte, pero aún y así, comparten algo más que ser “deportistas de élite”: han consumido o consumen tabaco y/o alcohol. Esta incoherencia, la de consumir sustancias tóxicas cuando tu profesión es el deporte, ha sido un problema que ha estado presente en deportistas de todos los tiempos. Quedará en la retina de los futboleros mas “experimentados” la imagen de jugadores, mayoritariamente ingleses, consumiendo tabaco y/o alcohol, a saber: Tony Adams, Paul Merson o Paul Gascoigne. Muchos pacientes piensan que cuanto más deporte se practique menos efectos nocivos tendrá el tabaquismo o el alcoholismo sobre su organismo. El consumo de sustancias nocivas afecta negativamente a nuestra salud, pero no sólo eso, sino que además limita nuestra capacidad de practicar ejercicio, veamos de qué forma …

El alcohol afecta principalmente la función psicomotora (tiempo de reacción, coordinación mano-ojos, etc.), produce un aumento de peso  debido a las calorías que contiene cada gramo de alcohol (1 gr. = 7 Kcal), y a largo plazo, puede producir un daño neurológico irreversible.

El tabaco, como bien se sabe, afecta a la capacidad pulmonar, disminuyendo los niveles de oxígeno en la sangre. Aparecen la tos, las expectoraciones, se incrementa el riesgo de contraer enfermedades respiratorias, etc. Al realizar esfuerzo físico se añade el riesgo de arritmias, taquicardias, mayor probabilidad de sufrir broncoespasmos, y en consecuencia, una disminución de la oxigenación de los tejidos, entre los que destacan el corazón y los pulmones. 

Cardiológicamente, se produce una afectación a nivel arterial debido a la formación de ateroesclerosis, que es el endurecimiento de las paredes y la disminución del tamaño de las arterias debido a la acumulación de grasa, colesterol y a la acción de otras sustancias nocivas, como la nicotina. Como consecuencia el flujo de sangre que el corazón manda al organismo es mucho menor, produciendo una disminución del rendimiento, y forzando al músculo cardíaco a trabajar más. Asimismo, la nicotina aumenta la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. El efecto combinado pone al deportista fumador en riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio.

Por otro lado, el tabaco y el alcohol también afectan a nivel muscular,  provocando un mayor agotamiento y aumentando el tiempo de recuperación post-ejercicio. Asimismo, fumar tiene un efecto negativo sobre las articulaciones y los huesos, incrementando el riesgo de lesiones. 

Dicho esto, todos sabemos que el practicar ejercicio físico de forma regular mejora el estado de nuestro organismo en todos los aspectos, incrementando así nuestra calidad de vida. Sin embargo, no son pocos los deportistas que se aferran al ejercicio para contrarrestar los efectos nocivos del alcohol y el tabaco. La mayoría saben que son vicios que deberían dejar, pero es tal la adicción que producen, que se convierte para muchos en algo inalcanzable. Así que desde este blog te proponemos uno de los mayores retos: deja cualquier hábito tóxico que afecte a tu salud, y por tanto a tu calidad de vida a corto y a largo plazo. Vale la pena!!