QUIERO CORRER UN MARATÓN, PERO…¡QUÉ PEREZA! (por Mar Rovira, Psicóloga Deportiva)

QUIERO CORRER UN MARATÓN, PERO…¡QUÉ PEREZA!

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Si sois de aquellas personas que han decidido correr un maratón pero esos entrenamientos tan rutinarios y duros os hacen desistir, ¡tranquilos! Voy a explicaros una serie de medidas que os ayudarán a combatir el tedio y la pereza y os pondrán en marcha.
¿Estáis preparados?

Todos tenemos claro que aunque nos guste mucho lo que hacemos, en este caso correr, para cumplir los objetivos seguro que deberemos hacer muchas cosas que realmente no nos apetece hacer. Y a eso se le llama AUTODISCIPLINA: la habilidad de hacer aquello que necesitas hacer para conseguir algo aun sin tener ganas de hacerlo.

Y a pesar de que NO NACEMOS CON LA AUTODISCIPLINA DE SERIE, sí que podemos construirla e incorporarla a nuestra manera de funcionar.
Ahí van unos consejos.

– NO SEAS TAN AUTOEXIGENTE CONTIGO. Es cierto que muchas veces no cumplirás el plan de entrenamiento. Es cierto que alguna vez no harás todo lo que deberías. Pero en vez de empezar a sentirte mal por no haberlo hecho, sentirte derrotado, con culpa y frustrado, déjalo ir. Sentirte mal no te ayudará en nada.

– DESMENUZA TUS OBJETIVOS EN OBJETIVOS MÁS PEQUEÑOS. Si llegas muy cansado a casa, si te cuesta entrenar, empieza con salidas cortas, adaptadas a tus necesidades. ¡Pero empieza! Si quieres escribir un libro, empieza escribiendo una página; si quieres correr una maratón, empieza corriendo 1 km. Una vez empieces, el resto irá solo.

– ENCUENTRA TU RAZÓN PODEROSA. ¿Por qué quieres correr la maratón? ¿Qué buscas con todo ello? Cuando lo sepas, imagínate viviendo ese momento, imagínate las sensaciones placenteras que obtendrás cuando lo consigas. Y utilízalo en momentos de debilidad. Te ayudará.

– HAZLO LO MÁS DIVERTIDO POSIBLE. Ya que tienes que salir a entrenar, hazlo de la forma más divertida que se te ocurra. ¿Que te gusta más correr con gente? Apúntate a un Club. ¿Que te vuelve loco la música? Prepara tu lista de canciones y corre con música. Adapta tu actividad para que de una manera u otra la disfrutes al máximo.

– ACTÚA. Si tienes que salir a entrenar, no estés todo el día pensando en ello. Quédate en el presente. Si no saliste ayer, déjalo ir, tampoco ayuda. Quédate en el presente. No pienses que tienes que salir a entrenar hasta que tengas que hacerlo. Y cuando llegue la hora, ACTÚA. Porque cuanto más lo vayas pensando más difícil te será el hacerlo.

– SI DESISTES, VUELVE A EMPEZAR. Si llevas un tiempo corriendo y de repente dejas de hacerlo, olvídate cuanto antes y vuelve a empezar. Es mejor que no busques la perfección sino la continua mejora.

Y así, con cada pequeño paso que das, con cada pequeño éxito que consigas, irás construyendo tu AUTODISCIPLINA y verás como poco a poco vas teniendo un MAYOR CONTROL SOBRE TUS ACCIONES. Y eso deriva en un MAYOR CONTROL SOBRE TU VIDA.

¿Quién quiere unirse a mi reto?
¿Lo conseguiremos?
Contadme si lo vais logrando. ¡Ánimo!

EL GRAN ENEMIGO DEL DEPORTE: EL TABACO (por Roser Manich, enfermera)

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Özil, Coentrao, Balotelli, Zidane, Usain Bolt, Lamar Odom. Todos ellos son nombres conocidos hasta por los más “desconectados” del mundo del deporte, pero aún y así, comparten algo más que ser “deportistas de élite”: han consumido o consumen tabaco y/o alcohol. Esta incoherencia, la de consumir sustancias tóxicas cuando tu profesión es el deporte, ha sido un problema que ha estado presente en deportistas de todos los tiempos. Quedará en la retina de los futboleros mas “experimentados” la imagen de jugadores, mayoritariamente ingleses, consumiendo tabaco y/o alcohol, a saber: Tony Adams, Paul Merson o Paul Gascoigne. Muchos pacientes piensan que cuanto más deporte se practique menos efectos nocivos tendrá el tabaquismo o el alcoholismo sobre su organismo. El consumo de sustancias nocivas afecta negativamente a nuestra salud, pero no sólo eso, sino que además limita nuestra capacidad de practicar ejercicio, veamos de qué forma …

El alcohol afecta principalmente la función psicomotora (tiempo de reacción, coordinación mano-ojos, etc.), produce un aumento de peso  debido a las calorías que contiene cada gramo de alcohol (1 gr. = 7 Kcal), y a largo plazo, puede producir un daño neurológico irreversible.

El tabaco, como bien se sabe, afecta a la capacidad pulmonar, disminuyendo los niveles de oxígeno en la sangre. Aparecen la tos, las expectoraciones, se incrementa el riesgo de contraer enfermedades respiratorias, etc. Al realizar esfuerzo físico se añade el riesgo de arritmias, taquicardias, mayor probabilidad de sufrir broncoespasmos, y en consecuencia, una disminución de la oxigenación de los tejidos, entre los que destacan el corazón y los pulmones. 

Cardiológicamente, se produce una afectación a nivel arterial debido a la formación de ateroesclerosis, que es el endurecimiento de las paredes y la disminución del tamaño de las arterias debido a la acumulación de grasa, colesterol y a la acción de otras sustancias nocivas, como la nicotina. Como consecuencia el flujo de sangre que el corazón manda al organismo es mucho menor, produciendo una disminución del rendimiento, y forzando al músculo cardíaco a trabajar más. Asimismo, la nicotina aumenta la frecuencia cardíaca y la tensión arterial. El efecto combinado pone al deportista fumador en riesgo de sufrir un infarto agudo de miocardio.

Por otro lado, el tabaco y el alcohol también afectan a nivel muscular,  provocando un mayor agotamiento y aumentando el tiempo de recuperación post-ejercicio. Asimismo, fumar tiene un efecto negativo sobre las articulaciones y los huesos, incrementando el riesgo de lesiones. 

Dicho esto, todos sabemos que el practicar ejercicio físico de forma regular mejora el estado de nuestro organismo en todos los aspectos, incrementando así nuestra calidad de vida. Sin embargo, no son pocos los deportistas que se aferran al ejercicio para contrarrestar los efectos nocivos del alcohol y el tabaco. La mayoría saben que son vicios que deberían dejar, pero es tal la adicción que producen, que se convierte para muchos en algo inalcanzable. Así que desde este blog te proponemos uno de los mayores retos: deja cualquier hábito tóxico que afecte a tu salud, y por tanto a tu calidad de vida a corto y a largo plazo. Vale la pena!! 

ENTRENAR EN AYUNAS: BENEFICIO O RIESGO (por Serafin Murillo, Nutricionista Deportivo)

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En los últimos años, algunos nutricionistas y entrenadores personales suelen recomendar realizar algunas de las sesiones de entrenamiento en ayunas. El objetivo de este tipo de entrenamiento es incrementar la adaptación del organismo al ejercicio, facilitando el consumo de grasas y preservando las reservas de glucosa.

Se debe recordar, que el organismo es capaz de almacenar grandes cantidades de grasa pero, en cambio, solamente puede contener unos cuantos cientos de gramos de glucosa, almacenada como glucógeno en el hígado y en los músculos. La glucosa es el combustible muscular imprescindible para realizar ejercicios de media y alta intensidad (frecuencia cardiaca elevada), mientras que los ejercicios de baja intensidad suelen utilizar mayoritariamente grasas como sustrato energético. El objetivo de cualquier atleta será preservar sus reservas de glucosa, pues esta glucosa almacenada le permitirá realizar trabajos musculares de mayor intensidad, llegando así a su mayor capacidad de rendimiento.

Este efecto se consigue mediante la mejora de la forma física del deportista. Así, a medida que un deportista se pone en forma acostumbra a su organismo a ser más eficiente, utilizando más cantidad de grasa y menos glucosa para realizar un mismo trabajo.

No obstante, en los últimos años ha aparecido la estrategia de realizar ejercicio en ayunas como método para “enseñar” al organismo a consumir más grasas y menos glucosa. Al realizar ejercicio en ayunas, las reservas de glucosa se vacían y se debe recurrir a las grasas como principal fuente energética.

¿Qué dice la ciencia sobre todo esto? En la última década son diversos los investigadores que han intentado aportar datos sobre este tipo de entrenamiento. Al parecer queda suficientemente demostrado que la práctica de ejercicio en ayunas estimula las vías metabólicas relacionadas con la producción de energía a partir de las grasas, pero no se ha demostrado todavía que estos efectos se asocien con una mejora en el rendimiento.

Posiblemente, y a la espera de nuevos estudios, se deba encontrar un equilibrio entre el efecto metabólico del entrenamiento en ayunas y la posibilidad de mantener entrenamientos de calidad en esa situación. El ejercicio físico en ayunas no permite realizar entrenamientos de alta intensidad, apareciendo rápidamente sensación de fatiga, lo cual podría disminuir la calidad de esos entrenamientos.

Por tanto, el entrenamientos en ayunas se podría recomendar para aquellos entrenamientos a media o baja intensidad, por periodos de menos de 30-60 minutos de duración y especialmente en atletas de atletas de alto nivel y muy experimentados.

PRIMEROS PASOS HACIA EL IRONMAN (por Ferran Pons, Cardiólogo)

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Es hora de trazar un plan. Algo así no se puede improvisar.

Lo primero es saber, como comentábamos en el post anterior, si mi organismo aguantará un esfuerzo de esta magnitud. Y lo segundo es educar mi cuerpo para realizar adecuadamente la prueba. Ambos puntos tienen tanta profundidad que no me atrevo a abordarlos en un único artículo, así que en esta ocasión me limitaré a exponer a grandes rasgos lo que he pensado hacer al respecto.

Para empezar, prepararse para una triatlón de larga distancia es muy exigente desde el punto de vista osteomuscular, mental y cardiovascular (por hablar únicamente de los tres grandes sistemas implicados en su realización). Pero también podríamos enfocar el problema a un nivel más básico, como es el celular y el molecular. También a ese nivel se sufre, con procesos que pueden ser tan nocivos como la oxidación y la inflamación.

Teniendo en cuenta todo esto, ahí va la primera parte del plan:

1.- Revisión médica en profundidad, incluyendo antecedentes personales, búsqueda de síntomas de alarma, exploración física, electrocardiograma, analítica general, prueba de esfuerzo con determinación de consumo de oxígeno y ecocardiograma-doppler color.

OBJETIVO: Comprobar mi estado actual de salud y prevenir posibles problemas cardíacos derivados de un ejercicio extenuante. También me servirá para planificar mejor mis entrenamientos.

2.- Valoración psicológica, nutricional y por parte de fisioterapeuta o preparador físico.

OBJETIVO: Comprobar mi estado osteomuscular y buscar consejo especializado! No me imagino enfrentándome yo solo a algo así, al menos no de forma adecuada y segura. Necesito mecanismos mentales para competir (nunca lo he hecho en una disciplina deportiva), y quiero evitar al máximo el desgaste del organismo y mejorar su recuperación (ahí entra el nutricionista deportivo) y por supuesto preparar adecuadamente mi cuerpo y evitar al máximo posibles lesiones.

3.- Seguimiento continuado: Los procesos que pondré en marcha son dinámicos y mi organismo evolucionará según los estímulos que le aplique. Por eso entiendo que no basta con un chequeo inicial. Ya hablaremos de la evidencia científica sobre los cambios que se producen a nivel cardíaco en atletas de resistencia, que son muchos. Por eso deberé repetir las pruebas médicas, ya veré con qué periodicidad (como mínimo al año y antes de competir en dos años). Lo mismo ocurre a todos los otros niveles comentados, tanto osteomuscular, psicológico como nutricional.

OBJETIVO: Anticiparse a los posibles cambios nocivos que puedan producirse a lo largo del proceso.

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¿Y qué pasa con la preparación específica para la prueba? Pues tras una conversación con mi buen amigo Fito Florensa (al que hago oficialmente responsable de haberme embarcado en este proyecto), que además será mi preparador físico durante estos meses venideros, acabamos acordando lo siguiente:

1.- Durante el primer año haremos una preparación física global, para ganar competencias físicas en la medida de lo posible. La variedad de estímulos será esencial aquí, para generar el mayor número de adaptaciones (trabajo en la nieve, en alta montaña, artes marciales…).  Además, en mi caso concreto, debe servir para romper muchas barreras. Tengo que aprender a nadar, ir en bicicleta y correr lo mejor que pueda.  Será una etapa exigente!

OBJETIVO: Ganar en preparación global y habilidades.

2.- El segundo año entraremos en materia. A la preparación específica de la triatlón se añadirán mis primeras competiciones. Probablemente empezaré por una maratón y le seguirá alguna triatlón sprint u olímpica, para acabar con un par de medias ironman. Todo esto queda lejos, así que ya tendremos tiempo de planificarlo con detalle.

OBJETIVO: Acostumbrarse al formato deportivo específico y a la competición. Con ello no quiero decir que vaya a hacer el mejor tiempo posible! Si logro acabar mi primer ironman ya habré superado en mucho mis expectativas. El objetivo en sí es el camino, y lo que aprenda al recorrerlo, aunque suene a tópico.

De nuevo ha sido un post inmenso! Lo siento mucho pero tenía que sentar las bases de lo que van a ser los próximos posts, en los cuales iremos al detalle con cada punto. Así ya sabéis lo que os espera…

Gracias por llegar hasta aquí. Tiene mérito!

MENOS ES MÁS. EL MÉTODO FELDENKRAIS (por Mia Morillo, Fisioterapeuta)

Menos es más

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A menudo en nuestra vida diaria o en la práctica deportiva nos empleamos a fondo en sumar para ir mejorando y acercarnos cada vez más a las metas fijadas. Y sumamos trabajando duro, robándole horas al día, fortaleciendo músculos olvidados, exigiéndonos el máximo esfuerzo, reclutando aptitudes para seguir prosperando.
En este camino de la superación conviene que tomemos aire, que nos paremos un momento, y que le preguntemos al cuerpo qué tal se siente.
Y cómo? trabajando la consciencia corporal y buscando la economía del cuerpo en movimiento. Como un juego, repitiendo movimientos lentamente, saboreando las conexiones de distintas partes de nuestro cuerpo, centrando la atención en los tejidos que se movilizan y dejando que poco a poco la musculatura se adapte y no haga esfuerzos innecesarios. Así se trabaja en una clase guiada de Feldenkrais, una técnica que nos ayuda a eliminar las tensiones que nos sobran, a pulir los movimientos y volverlos más eficaces, una técnica muy útil para seguir sumando sin que nos reste, para restar y poder así seguir sumando.

Moshé Feldenkrais ( 1904-1984) , ingeniero doctorado en física y formado en artes marciales, desarrolló el método experimentando con su propio cuerpo tras sufrir una lesión de rodilla que le llevó a una larga convalecencia. Basó el método en la plasticidad cerebral, teoría minoritaria entonces, e ideó una serie de ejercicios para activar la capacidad del cerebro de cambiar rápidamente, aprender nuevas habilidades y recuperar funciones perdidas.

El propósito de mi método es hacer que lo imposible sea posible, lo posible se fácil y que lo fácil se torne elegante y placentero”. Moshe Feldenkrais

Es un método muy placentero que nos invita a buscar la forma más fácil, amplia y agradable de realizar un movimiento, de volver el movimiento más consciente centrándonos en el proceso cinestésico y no en el fin, un método que nos propone analizar nuestro propio cuerpo en acción y que nos permite conocernos mejor, deshacernos de los malos hábitos que sin darnos cuenta vamos incorporando y registrar estos cambios en la corteza cerebral para alcanzar nuestras metas de manera más libre.

Encuentra tu verdadera debilidad y ríndete a ella. Ahí está el camino de la genialidad. La mayoría de la gente pasa su vida usando sus fortalezas para superar o encubrir sus debilidades. Hay unos pocos que utilizan sus fuerzas para incorporar sus puntos débiles, que no se dividen, esas personas son raras de encontrar. En cualquier generación hay unos pocos y son quienes la lideran.” Moshe Feldenkrais

Maria José Morillo, Fisioterapeuta

PARTICIPAR EN UN IRONMAN PUEDE SER MALO PARA MI SALUD? (por Ferran Pons, Cardiólogo)

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Me ha parecido que este debía ser el tema de mi primer post, por un motivo muy sencillo: es una pregunta recurrente tanto en mi consulta como en las sesiones informativas que tengo la oportunidad de dar en clubes deportivos, y también en las tertulias informales que mantengo con amigos deportistas.

Quien más quien menos (y yo, como médico, con más motivo!) se plantea qué influencia puede tener sobre el organismo el prepararse para, y posteriormente competir en, una prueba tan exigente como es el Ironman, sobre todo cuando nos enteramos regularmente de algunos desgraciados fallecimientos durante pruebas deportivas.

Todos somos conscientes de la factura a pagar a nivel osteomuscular, y muchos de nosotros intentamos minimizar el impacto negativo en nuestros músculos, huesos y articulaciones. Incluso sabemos que debemos cuidar nuestra alimentación para evitar el desgaste celular (“oxidarnos”). Todo esto lo aceptamos, al menos en mi opinión, con cierta normalidad, por que es lógico pensar que el organismo se desgaste ante un esfuerzo tan importante. (Por cierto, esto será el tema a buen seguro de próximos posts)

Pero lo que no aceptamos tan fácilmente es que el ejercicio pueda dañar nuestro sistema cardiovascular, en ocasiones de forma irreversible. No nos han bombardeado los médicos desde hace años sobre los beneficios de la actividad física? No repiten hasta la saciedad en la televisión y otros medios de comunicación que hay que moverse para estar saludables y controlar la presión arterial, el colesterol, el azúcar y el sobrepeso (factores todos ellos negativos para nuestras arterias)? Cómo es posible entonces que se nos advierta precisamente a nosotros, los que hacemos deporte de forma regular, que podemos sufrir consecuencias muy negativas en nuestro corazón?

Como no quiero alargarme mucho (que me conozco) voy simplemente a comentar un artículo, de este mismo agosto, que he tenido la suerte de encontrar mientras buscaba información sobre el tema. Se trata de un texto publicado en la versión digital del The Boston Globe. No es por lo tanto un estudio científico, pero resume a la perfección lo que yo creo que es el estado actual del conocimiento sobre lo que estamos discutiendo. Os adjunto la referencia para aquellos que queráis echarle un vistazo: “How much exercise is too much” por Deborah Kotz. 

A modo de resumen, viene a repasar, en boca de varios cardiólogos estadounidenses dedicados al deporte, tanto los efectos nocivos como los benéficos de la actividad física, y se concluye que aún estamos lejos de poder aconsejar con total seguridad cuál es el límite que no debe cruzarse.

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La verdad es que su lectura me pareció muy ilustrativa, y por fortuna confirmó algunas ideas que, humildemente, me había ido haciendo a lo largo de mi práctica como cardiólogo deportivo. Son las siguientes (y con esto concluyo):

– hay que tener claro qué objetivo perseguimos al practicar deporte, si estar todo lo saludables que podamos, o si queremos competir. No digo que no se pueda estar saludable compitiendo, pero sí que las vías para alcanzar ambos objetivos llegan a un punto en que se separan

– el punto en que se separan depende de multitud de factores, pero por encima de todo de nuestra genética (más o menos adaptada al ejercicio) y de la manera en que planificamos y ejecutamos nuestros entrenamientos.

–  los controles médicos regulares (tan regulares como lo exija el nivel de esfuerzo) son fundamentales para definir (a falta de un test genético definitivo) dónde está el límite de cada uno.

– igualmente importante es ponerse en manos de profesionales para diseñar y llevar a cabo adecuadamente nuestra actividad física.

Gracias por llegar hasta aquí! Espero que en algo os haya ayudado.

De este post mi conclusión es que harán falta muchísimos otros para hablar de todos los interrogantes que han surgido.

Un abrazo!

LOS BENEFICIOS DE ENTRENAR EN EL AGUA (por Fito Florensa, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte)

Actividades acuáticas en verano

(FUENTE: Men’s Health)

“Si hay magia en este planeta, está contenido en el agua” (Loran Eisely)

Hacer ejercicio o entrenar en el agua o cerca de ella es una buena opción por muchos motivos que iremos desgranando a continuación. Los principales son que en verano hace calor y el agua nos refresca y, el otro, que realizar ejercicios varios en el mar o en una piscina puede ser muy divertido. Como siempre iré de los conceptos más generales a los más concretos.

Como siempre me gusta ir a la base, así que seguidamente voy a relacionar el agua con un principio del entrenamiento, de los muchos que hay y me gusta tener presente siempre, y  dos leyes básicas por las cuales se rige el ser humano, entre otras que existen.  Consultar siempre con un profesional si tenéis dudas, es evidente que el cuerpo humano no son estas simples leyes y este principio.

–          Ley de la sobrecompensación: Para mejorar nuestro estado físico debemos aplicar un estímulo (carga de entrenamiento o estrés “x”). Cuando estresamos nuestro organismo con la carga adecuada, éste, después de descansar, se adapta. Si el estímulo es suficiente y no es excesivo, las adaptaciones son siempre positivas. Hacer ejercicio en contacto con el agua nos estimula a través de los receptores sensoriales de la piel de forma diferente a cuando estamos fuera de ella. Es importante enriquecer a nuestro organismo con múltiples estímulos. Además, el agua ofrece una resistencia variable en función de la intesnidad que aplicamos en ella o según el material complementario que utilizemos (Palas, aletas,…). Tenemos la posibilidad de crear corriente en una piscina, por ejemplo corriendo, para después ir en contra de ella. El impacto articular se reduce porque la gravedad disminuye considerablemente. Podemos hacer ejercicio, como por ejemplo nadar, en aguas más o menos densas, aumentando o disminuyendo la intensidad de esfuerzo en función de lo que queramos conseguir. Lo que quiero decir con todo esto es que el agua es un medio al que no estamos acostumbrados a frecuentar, y tu cuerpo lo notará de forma positiva simplemente porqué te mueves en el agua, y tu cuerpo creará adaptaciones diferentes y positivas a si lo hicieras en otro sitio. Por supuesto, siempre, aplicando el estímulo adecuado en cada caso. Si vas perdido en medir tus intensidades de esfuerzo o no tienes recursos suficientes debes acudir a un profesional de las Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.

–          Ley del umbral: Para que tu cuerpo se adapte de forma positiva aumentando tu estado de forma, el entrenamiento (estímulo) debe superar un poco tus límites (umbrales de esfuerzo). Si entrenas por debajo de la intensidad que te toca, tu cuerpo no lo notará. Si por el contrario te pasas, dañarás a tu cuerpo con las posteriores adaptaciones negativas después del ejercicio e intensidad mal escogidos. Por ejemplo, si eres una persona que está inactiva durante todo el año, no tienes buen equilibrio (propiocepción: percepción de tu cuerpo en el espacio), no tienes un buen nivel de resistencia aeróbica y no tienes un buen tono muscular, quizás tu mejor opción, no será realizar Paddle Surf en verano. Ya que en el intento de equilibrarte en la tabla, te puedes lesionar una articulación. Tu sistema propioceptivo no está preparado. Si resulta que caes al agua y no tienes la suficiente fuerza para subir a la tabla de nuevo, tampoco disfrutarás de la actividad. Si te caes muchas veces, cosa que es posible que te pase al principio, deberás subir muchas veces a la tabla por haberte caído antes, no creo que lo aguantes si aúnas todos los requisitos que he explicado. Además , el subir a  una tabla en el mar requiere de un buen estado de forma y no me gustaría verte con una bajada de azúcar en el agua. En cambio, quizás sea tu actividad realizar aquagym en una piscina a la intensidad que te corresponde, o caminar por el mar en una zona donde el agua te cubra hasta la cintura o dar un paseo en remo doble, donde la persona que te acompañe tenga un buen nivel de forma por si te tiene que ayudar en muchas situaciones, ya sea remando más fuerte que tu o ayudándote a subir al kayak si te caes. Muy importante esta ley del umbral, en función de tu estado de forma, para escoger una actividad u otra.

–          Principio de variedad de estímulos: La mejora del organismo está en la variedad de estímulos (cargas y estrés dado en múltiples formas, contra más variado mejor). Quiero decir, que si te gusta mucho correr, correr en sí mismo no es negativo, pero debes estimular a tu cuerpo haciendo ejercicios de fuerza en el gimnasio, deberá nadar de vez en cuando, y hasta hacer yoga otras veces si quieres seguir corriendo sin tener, por ejemplo, problemas articulares. A esto le llamamos entrenamiento cruzado. No hay actividad que por sí sola sea la panacea para aumentar tu estado de forma o tu salud. No existe. Esto se lo explico a menudo a mis clientes. Alguno me preguntó alguna vez, ¿Por qué a un maratoniano, o a un nadador, o a un esquiador se le asocian lesiones típicas de sus disciplinas deportivas? MI respuesta: Porque antes (ahora está cambiando) un deportista profesional de una modalidad “X” se dedicaba entrenar solo aplicando la técnica de su modalidad y aparecen lesiones por aplicar siempre el mismo estímulo sobrecargando siempre las mismas zonas. Claro que el alto rendimiento deportivo no es salud pero ese sería otro tema. La cuestión es que si durante el invierno salimos a correr, o vamos en bicicleta o hacemos cualquier otra cosa menos, evidentemente, meternos en el mar, el verano nos da la opción de cambiar los estímulos dados a nuestro cuerpo y mejorar en el agua. Además nos previene de golpes de calor, mareos porque la presión arterial baja (El agua fresca crea una vasocontricción y aumenta la presión arterial momentáneamente mejorando nuestra circulación, etc, etc, etc,.).

Beneficios generales de hacer ejercicio en el agua:

  1. La gravedad en el agua disminuye considerablemente, aspecto relevante para reducir el impacto articular mientras haces ejercicios en este medio. Si te estás recuperando de una lesión, o quieres dejar descansar tus articulaciones el agua es una buena opción.
  2. Tienes la posibilidad de crear corrientes y jugar con ellas, a favor o en contra.
  3. El agua te ofrece una resistencia constante al movimiento. Esta resistencia puede aumentar o disminuir dependiendo de la velocidad con las realices los gestos de los ejercicios y del material que utilices. Por ejemplo, si nadas con pies de patos y pala en las manos, la resistencia del agua será mayor que si lo haces sin estos dos elementos.
  4. El agua fresca hace que la temperatura de nuestro cuerpo baje, cosa que en verano se agradece. Además actúa como un perfecto termorregulador ayudándonos a mantener una temperatura adecuada fuera del agua una vez hemos realizado nuestros ejercicios en ella.
  5. Te previene de lesiones que podrías tener en otro tipos de actividades donde el impacto articular aumenta.
  6. Puedes mejorar las cuatro cualidades físicas básicas en ella: Fuerza, flexibilidad, resistencia y velocidad. También puedes aumentar tu tono muscular, % de músculo y bajar tu % de grasa. Como en cualquier actividad deportiva bien estructurada con el objetivo de ganar salud.
  7. Activa y mejora la circulación.
  8. En el agua puedes hacer ejercicios con amigos, hijos, padres y hasta abuelos. Es decir, es apto para todos los niveles y edades y te permite relacionarte. También con tus amigos/as.

Ejemplo de algunas actividades acuáticas concretas:

 Nadar, Aquagym, AquaZumba, Paddle Surf, Hidrospinning, Stretching en el agua, Kayak en el mar, lago o canal, Roller ball wáter, Andar cerca o en el agua, Aquarunning y Yoga aquático.